CONCURSO LITERARIO DEL IES PABLO PICASSO DE MÁLAGA
“MEMORIAL GERARDO RUIZ”
CURSO 2008-2009
PREMIO DE RELATO
(Para alumnos de 4 de ESO, Bachillerato y Ciclo Formativo)
Beatriz Jiménez Navajo de 1º BACH. A
(actualmente, en 2º BACH. A)
ENGRANAJES
Era un punto indefinido como cualquier otro, situado justo enfrente del sujeto número uno. Sus funciones cerebrales estaban al mínimo; los focos de atención, apagados. Ningún pensamiento coherente se creaba o permanecía en los centros de razonamiento. Todo estaba desconectado, sencillamente.
Hubo una vibración en el aire. El sujeto número dos había hablado. Las palabras volaron desde sus labios, atravesaron en lentos bucles la distancia que separaba ambos individuos y entraron por el oído del sujeto número uno. Visto el estado de distracción total de dicho sujeto, sobra decir que las palabras salieron elegantemente por el otro oído. Después, se extinguieron en el aire como ondas en la superficie del agua.
Sin embargo, esto había bastado para perturbar el silencio de la mente, y esta volvió a funcionar.
–¿Qué?
El segundo individuo repitió las palabras, y éstas volvieron a recorrer el camino perezosamente. Esta vez, tras atravesar el oído se engancharon a los engranajes del cerebro, acoplándose de tal manera que parecían haber sido forjadas exclusivamente para encajar allí. Los engranajes empezaron a girar cada vez más rápido, analizando con cada vuelta el tono, intensidad, pausas y timbre. Sólo después de examinar todo eso se dispuso a contemplar el contenido del mensaje en sí mismo.
El resultado definitivo fue este: interrogación no retórica con una mezcla de hastío e impaciencia y un poco de curiosidad. Prioridad: media-baja.
–¿En qué estabas pensando?
Así que el sujeto número uno empezó a desarrollar una respuesta; buscó los términos adecuados en el diccionario de registro coloquial, extrajo los necesarios y los ordenó debidamente. Después realizó una revisión de rutina y envió el proyecto de mensaje a la boca, donde la lengua se encargó de darle forma a las palabras a partir de la información recibida.
–En nada.
El complejo proceso llamado comunicación se inició una vez más, cuando el sujeto número dos formuló un nuevo mensaje. Esta vez, el sujeto número uno estaba preparado, y las palabras llegaron a su destino a la primera.
–¿Te vas a pasar todo el día sin pensar en nada?
La formación, revisión y emisión de la respuesta se llevó a cabo con relativa agilidad.
–¿Y por qué no?
Tras cumplir su misión, los focos receptores se apagaron como fogonazos, y los sistemas de razonamiento volvieron a reducirse hasta ser casi inexistentes. La atención mínima que restaba en el cerebro se concentró en un punto indefinido.
El sujeto número dos estableció otro intento de comunicación. Las palabras vibraron entre la maquinaria apagada que constituía la mente del sujeto número uno, resbalándose entre ruedas y engranajes como peces recubiertos de aceite.
–¿Qué?
El mensaje del sujeto número dos se repitió.
–Que eres idiota.